LA AVENTURA LLEGA HASTA CUSCO
En 1992,
empujado por un arqueólogo italiano, el Padre Hugo de Censi llega por primera
vez a la región de Cusco para conocer el valle de Vilcabamba, en la provincia
de la Convención, acompañado por unos voluntarios italianos de la OMG.
Todos quedan
maravillados por lo lindo de la naturaleza del valle y conmovidos por la
sencillez y necesidad de la gente y sin pensarlo mucho, deciden empezar algo
para apoyar a esta zona
Empieza así la
construcción de un taller de carpintería en el cual puedan estudiar los más
necesitados de Vilcabamba y sus afueras.
Una escuela en
que la formación laboral se junta con la moral y espiritual.
Los voluntarios
de la OMG empiezan a trabajar en Vilcabamba con el deseo de ayudar a la gente
más pobre y aislada.
Entre ellos un
chico que decide regalar toda su vida a la gente de Vilcabamba y a Dios,
haciéndose sacerdote: el Padre Lino Faccin
Atrás de las
necesidades de las familias del valle de Vilcabamba, el Padre Lino empieza a
construir otras casas para los jóvenes; un taller femenino, internados para
chicos y chicas que estudian el colegio, cooperativas de artesanos y artesanas,
para los que acaban los talleres.
El centro de
toda la actividad es el oratorio. Se reúne los sábados y domingos a los niños y
jóvenes del valle para cantar, jugar, hablarle de Dios y ayudar concretamente a
los más pobres y solos
Todos tenemos
algo para regalar a quien necesita, fuese no más una sonrisa, nuestro tiempo,
nuestras fuerzas.
Así los chicos
del oratorio caminan para llegar donde hay quien espera una ayuda.
¿Qué cosa puede
empujar a empezar tantas actividades, a cargarse tanto peso?
Frente a un
mundo que cambia, en el cual lo que cuenta es tener plata, ser alguien, pensar
en sí mismo…hay que pararse un rato y pensar a dónde queremos ir.
El camino de la
OMG, del oratorio, enseña que para cambiar algo de este mundo debo cambiar yo
por primero, debo ponerme a trabajar concretamente para los demás.
Para animar a
los jóvenes en este camino en contra de la corriente han nacido varias
aventuras como la del tambo Ututu; un pequeño hostal construido para hospedar a
los turistas que caminan hacia las ruinas de Espíritu Pampa
Todo ha sido
construido con el trabajo totalmente gratuito de jóvenes vilcabambinos y toda
la ganancia es para la gente más pobre del valle.
La aventura de
la caridad empapa también nuestros valles; es una voz a veces poco escuchada
pero presente que nos recuerda que hay mucha más alegría en regalar que en
recibir.
















